lunes

Amigas

.
.
El mundo de ustedes, es mi mundo.
En todo espejo en el que me mire, estará un pedacito de sus vidas.
De sus alegrías y tristezas. De sus duelos y desvelos.

Me robo a sus familias, porque han sido las mías.
Y cada paso dado, ha construido mi camino.
No me imagino andando sin ustedes.

El amor que me llevo me va a apañar en la distancia.
He aprendido tantas cosas del amor…

Me voy quedándome agarradita como un abrojo.
Prendida de cada uno de nuestros momentos,
de la solapa de sus vestidos.

Todos mis sentidos van a extrañarlas.
No verlas, ni oírlas, ni abrazarlas, es un despojo.

El mundo de ustedes, amigas, es mi mundo.
Un enorme espacio de mi vida se queda en sus miradas.
Cada una es irremplazable.
Cada una es palabra aún no dicha.

Pero la escena de esta despedida no cierra el telón.
Me niego a decirles adiós.
Me encapricho en llevarlas conmigo.
No quiero pensarlas lejos,
nunca van a ser parte del olvido.

Mi memoria es el resguardo del encuentro,
mi casa, el hogar de todas.
Mis brazos, extensiones de los suyos.
Amigas, son angelitos de mi destino.
.
.

jueves

Letras para un viaje

.
.
Grandes amigas. Únicas.
Ellas son todas mías!!!!
No me queda más que gratitud y un par de brazos abiertos para recibirlas.
Este es un pequeño homenaje de sentimientos compratidos:

_________________

Del Bel B.
No te vayas!!

Nos conocimos en 2004. Ella era la recepcionista y yo trabajaba a dos metros suyo en la oficina de Informes. Cuando limpiaban “mi pecera”, me sentaba frente a ella y así comenzamos a entablar diálogos que se convirtieron en charlas, confesiones, y en chats cargados de críticas y risas. A partir de allí nos hicimos casi inseparables.
A las dos nos ascendieron en la misma época y nos trasladaron hacia el mismo edificio. Si bien nunca trabajamos en la misma área, logramos compartir muchos trabajos en los cuales nos complementábamos a la perfección. Sabíamos entender nuestras miradas, lo que pensábamos y lograr muy buenos resultados que nos llenaron de gratitud.
Dependíamos para la compra del almuerzo, el puchito sentadas en las escaleras de la antigua Fundación, las charlas en el balcón, los llantos (míos) en el baño, la siesta que dormí en el trabajo un día caluroso sin luz y que quedó registrado en una foto que me sacó. Ella fue mi tutora de tesis (capa total!), lo que hizo que nos uniéramos aún más, con tardes de tesis no tan deseadas pero que se hicieron llevaderas con los mates y charlas que nada tenían que ver con el estudio.
Su paciencia y tranquilidad se complementaban con mi escepticismo y mis nervios. Ella siempre tenía esa palabra que yo andaba buscando por los rincones, y una mirada suya bastaba para que yo comenzara a reflexionar. En los chats siempre mantuvimos el mismo código y sí que la hacía reir con mis ocurrencias y disparates!! Nos saludábamos siempre con los mismos emoticones: ella usaba una carita con lentes negros y yo un soldado (a ella le decimos Sargent), era fija.
Organizamos juntas una fiesta del día del estudiante que fue un éxito rotundo, como siempre le digo cuando las cosas le salen bien (es decir, siempre). La gran Feria de Ideas!! Hasta las once de la noche clavando en los techos unas tanzas y dejando toda la facultad super decorada, fue el resultado de tremendos dolores de espalda y cansancio que fue recompensado con otro gran éxito rotundo. Las dos salíamos a la misma hora del trabajo y nos esperábamos tan solo para bajar el ascensor o las escaleras juntas, porque después cada una tomaba un rumbo diferente camino a casa. Muchas veces nos íbamos a engordar con ricos helados o cafecitos “post trabajo” para terminar de hablar sobre algún tema que hubiese quedado en el tintero luego de ocho horas de compartir.Y así pasaron los años y siempre trabajando juntas y divirtiéndonos sobre todo.
Hace dos meses me anunció que volvía a vivir a sus pagos. Y sentí que algo se desprendía de mí. Una felicidad tremenda por su futuro más que prometedor, pero una nostalgia inmensa por una amiga que se va.Son sus últimos y escasos días. Y trato de evadir el tema y hacer como si nada pasara. Pero se va, y se me va mi gran amiga. Y ya lloro y tengo que frenarme.
Ireeeeeneeeeeee, te voy a extrañar amichi!!

_________________

De Ele B.
Odio las despedidas...

Realmente las odio, las evito, me hago la boluda, pienso en otra cosa hasta último momento, cuando ya no queda más remedio que enfrentar la realidad.
Hace un par de días en el trabajo se vive ese ambiente de evasión, de no pensar, de no hablar, de hacernos las boludas y sí, porque se va “la Ire” y a todos se nos abre un huequito en el corazón.
Y sí, porque “la Ire” es de esas personas que se hacen querer fácil y mucho, y que rapidito sin que te des cuenta, pasa a ser alguien muy importante en tu vida.
Y sí, se hace querer mucho, porque es transparente, sincera y puro corazón, o porque es brillante y sensata, o porque sabe escuchar y tiene la palabra justa en el momento preciso. Por todo eso y más.
O porque sí, porque por esos caprichos, el destino puso en mi camino una amigaza de esas que se cruzan poco en los caminos y que cuando lo hacen dejan huella.
Y estas palabras son tan mezquinas porque me pone triste saber que no la voy a ver todos los días… pero “la Ire” se va porque se juega. Se juega por su amor y por un futuro mejor y no se podía esperar otra cosa de ella.
Ay! Sigo odiando tanto las despedidas, cada vez más, y sigo siendo mezquina al decir que te voy a extrañar, pero me pone feliz tener la certeza de que te va a ir muy bien… porque a la gente muy bien, le va muy bien.

___________________

De Rulo
Bonus

La palabra que se grita, la palabra que se rima, la palabra que se canta. Las palabras, mis palabras que serán tus palabras.

Te regalo algo de lo que más te gusta. Un puñado de letras que quieren ser armónicas como tus coreografías en días de danza.

San Luis está lejos si no te busco en serio. Si no te acerco. Si no resisto a las geografías definidas por tiranas fronteras.

Te vas, Flaca.

Y no me olvido del principio. De la silla compartida en Rondeau 151.

Te vas quedándote.

Teórica y práctica, bien práctica. Con algunos dolores de panza y huellas de migraña. Con la sonrisa de niña enamorada. Perceptiva. Preocupada y muy ocupada. Con una mirada distinta y esa luz, de dos, que conserva un pedazo de mar.

Te vas segura y con sensibilidad custodiada. Con algo de sueño y pocas sensaciones guardadas.

Te vas honesta. Directa. Derecha.

Te quiero amiga y voy a a extrañarte con la misma intensidad.

Buen viaje. Feliz, muy feliz estadía.
.
.